Si, usualmente haría un berrinche, refunfuñaría entre mis interiores, y pensaría que es una desgracia el tener que trabajar en equipo. Tradicionalmente hemos realizado a lo largo de nuestra formación académica trabajos "en equipo" pero lamentablemente no nos han enseñado a hacerlo de una manera adecuada, y es por ello que siempre optamos por teabajos que aunque sean más complejos sean realizados de manera individual, así si trabajo y me desvelo me reconocerán mi esfuerzo, o al menos eso es lo que pensamos. En cambio cuando tenemos la desdicha o dicha de traajar con más personas siempre existe la incertidumbre de que alguno u mas de uno no trabaje lo mismo que los demás.
Afortunadamente el modelo KAIZEN se ha expandido tanto gracias a las exportaciones culturales de Japón que hoy en día podemos tener círculos de calidad que permiten crear equipos autoreguladores que busquen su propia mejora contínua. Más aún en una carrera en la que hacer las cosas bién desde el principio significa que tenemos CALIDAD EFICIENCIA Y EFICACIA.
Ahora después de mi primera reunión con el equipo tengo un gran sabor de boca, un deleite académico real y una constante motivación por parte de mis compañeros que orilla también y provoca en mi los deseos de motivarlos.
